FUENTE: DIARIO DE BURGOS
La prácticamente nula existencia de medios en la Ribera del Duero burgalesa para hacer frente a los incendios forestales que pueden proliferar en época estival ha hecho que algunos colectivos profesionales hayan optado por tomar cartas en el asunto y estén dispuestos a exigir a la Junta de Castilla y León, competente en la materia, que dote del material necesario para poder luchar contra los posibles fuegos que se declaren.
En concreto, la Asociación Profesional de Agentes Medio Ambientales de Castilla y León (Apamcyl) exigirá a la Administración regional que cree en la capital ribereña un centro forestal de carácter comarcal con una dotación mínima de camión, con personal cualificado adscrito al mismo y una cuadrilla terrestre de retén de incendios.
Desde esta agrupación profesional se advierte de que, en la actualidad, solo se puede recurrir para hacer frente a los fuegos forestales a dos recursos. En primer lugar, al parque de bomberos voluntarios de Roa, del que ya se han puesto en evidencia en numerosas ocasiones las importantes carencias que tiene. Pero, sobre todo, al Servicio de Extinción de Incendios de Aranda, que en estos momentos adolece de muchas vacantes en la plantilla, «con lo cual, no tiene personal suficiente para acometer esa función», y obligando a activar en cada salida a los retenes de guardia. Un sobreesfuerzo en personal y económico que, además, asumen íntegramente las arcas municipales ya que la Administración regional no contribuye en el mantenimiento económico de este parque municipal.
Además, denuncian los lugares elegidos para ubicar las bases de helicópteros. Las más cercanas a la comarca se encuentran en la localidad vallisoletana de Quintanilla de Onésimo, donde se creó cuando José María Aznar, asiduo visitante del lugar, era presidente del Gobierno, y en el municipio segoviano de Riaza, a donde se ha trasladado desde Cantalejo aduciendo el mayor índice de vulnerabilidad en los pinares de su término municipal.
Sin embargo, ninguno de los dos emplazamientos se ajusta a las directrices marcadas por los estándares de seguridad de aviación civil que marca el Ministerio de Fomento y que exigen poder disponer de una dotación de excarcelación de accidente aéreo a la mayor brevedad posible y un hospital con quirófano de primera intervención para hacer frente a posibles siniestros, teniendo en cuenta que la mayor parte de ellos se producen en las maniobras de despegue o aterrizaje.
«¿Qué pasa si un helicóptero con una cuadrilla que se dirige a un incendio sufre un accidente? Los medios tendrían que llegar desde Valladolid o Segovia. Ya es hora de que se den cuenta de que Aranda es el lugar idóneo para situar la base. Aquí tienes un parque de bomberos con sistema de excarcelación y un hospital con quirófano de primera intervención y unos medios mínimos de seguridad», indican desde Apamcyl.
Al margen de estos aspectos, la agrupación de agentes medioambientales destaca como la propia Junta ha resaltado la idónea ubicación de Aranda de Duero para atender necesidades del entorno. Como muestra, recuerdan que hace solo unas semanas la capital ribereña ha acogido un curso de formación de personal de autobomba en el que han participado trabajadores de Palencia, Soria, Segovia y Burgos precisamente por la estratégica situación de la comarca.
La situación, además, alcanzará niveles casi esperpénticos a partir de la próxima semana. Será entonces cuando concluya el contrato que vincula con la zona a la cuadrilla que, hasta ahora, ha realizado labores de mantenimiento para prevenir los fuegos, por lo que será trasladada a Lerma y no está prevista la incorporación de ningún nuevo retén, por lo que todo apunta a que habría que esperar a que vuelvan a contratarse los trabajos de cara al próximo año. De esta manera, la zona quedará solo atendida por el puesto de vigilancia de La Calabaza, los agentes medioambientales y los bomberos de la capital ribereña